Los datos son abrumadores … y hablan por sí solos! No reciclamos lo suficiente y los planes oficiales de los gobiernos no funcionan.

  • Más del 60% de los envases plásticos terminan contaminando el medioambiente en vertederos e incineradoras, sin contar la exportación.
  • El 10,5% del total de nuestros residuos domésticos son envases de plástico.
  • Solo el 25,4% de los envases plásticos se recuperaron en España (datos del 2016).
  • La mayor parte de los envases plásticos no se reciclaron y fueron a vertedero (787.059 tn) o se incineraron (172.293 tn), esto supone un 63%.

Reciclar plásticos no es suficiente, tenemos que hacer algo más

Según el informe reciente publicado por Greenpeace “Reciclar no es suficiente” Puede consultar el informe completo aquí:

Es evidente que se necesitan medidas urgentes para solucionar la generación y contaminación que producen los plásticos:

  • REDUCIR, REUTILIZAR y, si no queda otra opción, RECICLAR DE VERDAD. Esto es imprescindible si no queremos que nuestro mundo esté cubierto de plástico de un solo uso.
  • Es necesario un CAMBIO DE MENTALIDAD a la hora de consumir para alcanzar el primero de los retos, el de REDUCIR. La sociedad deberá ser más consciente a la hora de comprar y replantear sus necesidades evitando consumos innecesarios.
  • NO MALGASTAR recursos y usar solo los estrictamente necesarios, dar DURABILIDAD y buen uso a las cosas que tenemos y reparar las que se rompan.
  • Se puede consumir sin necesidad de comprar, por ejemplo, aprovechando bienes públicos, incentivando el préstamo, el intercambio o el alquiler. Igualmente reaprovechando materiales desechados.
  • Si, a pesar de todo ello, nos vemos obligados a comprar cosas nuevas podemos fijarnos en las características del producto que adquirimos: si está hecho de materiales sostenibles y recuperables fácilmente, si son envases especialmente, qué empresa nos vende (comercio justo o empresas de inserción social), si está comprometida ambiental y socialmente (bienes de bajo impacto ambiental, y productos de cercanía -economía local-).
  • En cualquier caso, RECHAZAR productos de usar y tirar, o que se importen desde lejanos países donde ni las condiciones laborales ni los estándares ambientales estén garantizados.
  • Se necesita que las administraciones, las empresas y las personas se involucren y faciliten estos cambios, con leyes y con cambios en sus negocios.
  • La responsabilidad de la contaminación plástica, generada por el usar y tirar, no está en “contaminadores individuales”, sino en compañías contaminantes que deben adoptar soluciones sostenibles y sistemas para detener esta crisis.

Legamaster lleva ya unos años trabajando en rotuladores de fácil borrado que son rellenables con nuestra tinta de base alcohólica, por lo que son reutilizables y por tanto pueden durar para siempre (incluso podemos sustituir las puntas cuando se gastan). Todas estas noticias relacionadas con la contaminación por plástico nos llevan a una reflexión seria acerca de nuestra responsabilidad con respecto a los residuos que generamos entre todos. En nuestro caso concreto – y sensibilizados desde hace años con los millones de rotuladores que se tiran a la basura anualmente cuando se han secado – nos dio la idea para crear una solución definitiva, ecológica, sostenible y además económica (porque ahorras más del 50% al rellenar un rotulador que comprar uno nuevo).

El mensaje de Legamaster va dirigido a todos los centros docentes, academias, autoescuelas, universidades, empresas y personas que utilizan rotuladores de plástico de usar y tirar en su actividad diaria (recordar que en el 2018 tiramos casi 50.000.000 de rotuladores de plástico a la basura en la CE). Entre todos, lo podríamos evitar cambiando un poco de mentalidad, y haciendo uso de rotuladores rellenables y reutilizables Legamaster™ y así contribuir a la reducción y al reciclaje de verdad, dando ejemplos prácticos y reales a nuestros propios alumnos/as que son precisamente el colectivo que va a heredar las consecuencias de la falta de decisiones enérgicas en este sentido, como nos cita con preocupación Greta Thumberg en su discurso ante las Naciones Unidas hace unos meses.